La Inteligencia Emocional una Herramienta para Prevenir.

Hablar de inteligencia emocional como una herramienta para prevenir resulta abordar un tema bien apasionante para quienes comparten la responsabilidad de educar, de orientar y asesorar a personas que se encuentran en algún proceso de  crecimiento y formación.

Hay que reconocer que estaríamos aproximándonos a este conocimiento con la flexibilidad que se deben abordar los temas que involucran la vida y al mismo hombre, como sujeto y protagonista incansable en la búsqueda de respuestas, para explicar y explicarse el sentido de su propia existencia y cómo mejorarla permanentemente. 

Esto sencillamente nos llevaría a considerar el hecho de que en materia de inteligencia emocional y de prevención podemos dejar la puerta abierta  del saber, a nuevos aportes que resulten de las prácticas y experiencias que se estén realizando en este sentido. 

Me parece necesario hacer una revisión de algunos aspectos que relacionados con abordajes, métodos y herramientas han caracterizado la manera a través de la cual se ha llevado la prevención de drogas.  Por supuesto que los abordajes y métodos utilizados son respuestas a un problema que desde su etiología es un fenómeno multifactorial que requiere plantear estrategias diversas, que respondan a las diferentes situaciones y necesidades de las personas que demandan los servicios de la Prevención. 

Algunos de los métodos más usados, considerados además como métodos tradicionales son los de orientación e información. “Los objetivos fundamentales de las primeras actuaciones en el campo de la prevención se centraron exclusivamente en la información sobre los efectos negativos de las sustancias. Se pensaba que los adolescentes que empezaban a fumar, beber o consumir otras drogas lo hacían porque no eran conscientes de los riesgos que estas conductas acarreaban y carecían de información precisa sobre la qué basar sus decisiones. Si estuvieran informados adecuadamente se reduciría radicalmente el inicio en el consumo” ( Carvalho,1991; Goodstadt, 1978; Maciá, 19867; Polich etal,1984). Este método aún utilizado se plantea entre sus objetivos :

  • Incrementar el conocimiento sobre las drogas y más aún sus efectos y consecuencias.

  • Lograr cambios de actitudes a través de la información proporcionada.

  • Lograr cambios en el comportamiento.

Sin embargo, sin ánimo de restarle importancia a la información y a la orientación que podamos brindar a alguna persona para ayudarla a prevenir, vale resaltar la crítica que desde el estudio y la investigación nos ha aportado Botvin y Botvin, 1992;  Botvin y Dusenbury 1987; Calafat, 1987; Stuart, 1974), donde  confirman que” los métodos informativos rara vez demostraron tener impacto en la disminución del consumo de sustancias y han sido asociados con un mayor incremento de la experimentación.”  Por otra parte” Dichos métodos están basados en una idea bastante reduccionista  y vaga de los factores etiológicos del consumo de drogas  y del proceso subyacente (Botvin y Botvin, 1992; Coggans et al., 1991).

En todo caso no está mal que las personas conozcan los riesgos y consecuencias que generara el consumo de drogas, pero indiscutiblemente existe un complejo tejido de factores que explican las diferentes situaciones que originan el problema y que no podemos obviar. 

Otro de los métodos desde los cuales se ha abordado la prevención lo constituyen los basados en la orientación Psicosocial y que merecen en el marco de esta disertación especial atención sobre todo por la relación existente que tiene con el desarrollo de las capacidades y aptitudes emocionales. 

Una mayor comprensión de las causas que generan la problemática de drogas permitió centrar el abordaje preventivo desde “el interés primario en los factores psicosociales que facilitan la experimentación con sustancias psicoactivas”(Botvin y Botvin, 1992). Desde este enfoque la prevención toma en cuenta la realidad o escenario social donde están presentes influencias que inciden en el inicio del consuno de drogas y además diseña propuestas y alternativas orientadas a incrementar la competencia personal y social. 

Es así como nace un método preventivo basado en el desarrollo de habilidades en las personas para que estas pueden ser capaces de valerse de sí mismas, reconociendo su caudal potencial que les permitirá enfrentarse y responder proactivamente ante las exigencias y retos a veces no saludables que comprometen perjudicialmente sus vidas.

Desde este modelo se pretende enseñar destrezas, habilidades y estrategias a las personas para que estas puedan utilizarlas en la vida diaria.  La experiencia realizada en Hogares crea  con en este modelo nos ha permitido reconocer que es un abordaje  más amplio, pero que además exige no sólo el aprendizaje de técnicas para ser utilizadas como defensa, sino que además nos permite reconocer que la efectividad de las técnicas y el aprendizaje de las mismas sólo es posible cuando estas han sido internalizadas y esto, por supuesto, implica el precio, de conocerse, de revisarse interiormente y de permitirse un crecimiento y desarrollo personal que asume un estilo de vida que habla más que las palabras de la mejor manera para prevenir.  Es evidente y se hace cuesta arriba enseñar técnicas de comunicación eficaz, o de cómo mejorar nuestra estima, entre otras si nosotros mismos a través del modelaje no reflejamos ese comportamiento, que por cierto valdría la pena decir no será adoptado por otros que se encuentren a mi alrededor y que por lo tanto no contribuirá en el fortalecimiento de los factores de protección que harán menos vulnerables a las personas para consumir.  Nada casual el hecho de  que Albert Bandura en 1997 nos haya regalado un especial aporte teórico que podemos llevar con facilidad a la práctica en el terreno de lo educativo y preventivo y que según García-Señoran;  Gonzáles y Gonzáles (1998) “es una aportación teórica clave tanto para explicar la iniciación en el consumo de drogas como para desarrollar estrategias preventivas. Según dicha teoría a través de la observación el niño adquiere expectativas y una representación simbólica de la conducta modelada, estas representaciones cognitivas guiarán la actuación del observador. Los niños aprenden a comportarse a través de los procesos vicarios”, y esto nos conlleva a la exigencia de prevenir más allá de la información. Esta teoría fundamenta de algún modo el programa de desarrollo de habilidades para la vida agregando la condición de que sólo pueden ser adquiridas no sólo desde el aprendizaje de la técnica  sino desde la vivencia y el modelaje como fuerza capaz de influir positivamente la vida de los que comparten nuestra cotidianidad.

Aunque no  quisiera ahondar más en explicaciones acerca de los métodos planteados siento la necesidad de tomar en cuenta una aportación importante a fin de no crear confusiones. En primer lugar es importante decir que cada método, que trae consigo un sin número de estrategias y herramientas tienen su importancia y valor, y pueden ser efectivos para prevenir siguiendo algunos criterios donde se logre, sobre todo, integrarlos, complementándose entre sí para una mayor operatividad .  Por otro lado considero de acuerdo a lo expresado por García-Gonzáles(1998) que la efectividad de los programas de Prevención puede verse limitada si se dirigen exclusivamente al sujeto. Es necesario una intervención que alcance tanto al individuo como a su contexto social y familiar más inmediato. Sólo de este modo se avanzará en el campo de la prevención del abuso de sustancias en la niñez y adolescencia.

Ahora bien la metodología Psicosocial de la prevención pareciera estar impregnada por las características que forman parte de las competencias emocionales y que de alguna manera permiten entrever cómo estas son cruciales para definir el éxito de cualquier persona en diversas áreas de la vida. Esto indudablemente nos lleva a la convicción de que todo ser humano viene con un equipaje que va preparando durante su proceso de desarrollo y que le permite enfrentar obstáculos y alcanzar con satisfacción las metas y deseos que son fundamentalmente propios del ser humano.  Esto sugiere pensar que no somos sujetos determinados inexorablemente por las circunstancias por muy adversas que estas puedan ser, porque sencillamente el testimonio de muchos que estuvieron expuestos a innumerables situaciones, son reflejo del éxito que obtuvieron pese a las limitaciones de su entorno.

Algunos investigadores tras preguntarse acerca de ¿Qué es lo que les permite a algunos niños no sólo sobrevivir a pesar de la adversidad, sino tener éxito en la vida? Encontraron en investigaciones de distintos países que algunos niños habían desarrollado habilidades específicas, competencias sociales y actitudes que les ayudaron a manejar el estrés y evitar el comportamiento auto-destructivo. También aprendieron que cuantos más factores de protección existen en los ambientes claves que afectan la vida del niño, más aptos son de desarrollar la resistencia (Garmezy 1983,  Rutter 1979 y  werner 1988).

El niño resistente de acuerdo a un documento del consorcio Interamericano para el desarrollo Humano del Dr. J David Hawkins tiene las siguientes características:

  •  Es eficaz en su trabajo, sus juegos y sus relaciones.

  • Tiene expectativas normales y una actitud positiva.

  • Tiene auto-estima, se siente competente y ha desarrollado un enfoque de control interno.

  • Tiene auto-disciplina.

  • Tiene habilidades del pensamiento crítico.

  • Disfruta de un sentido del humor.

Creo que podemos advertir con facilidad en las características anteriores la presencia de habilidades que determinan el destino y la vida de cualquier persona en la que no sólo se  sobreponen a las  adversidades sino en la que además enrumban su vida con éxito.

Creo que resulta también interesante resaltar que en dichas características no se identificó al menos de forma explícita, el nivel o puntuación del coeficiente intelectual de estos niños. No sabemos si en el estudio realizado estos niños poseían o no  un elevado coeficiente intelectual y aunque no pretendo restarle importancia a la intelectualidad porque en definitiva ésta no está reñida con el componente emocional sino por el contrario se complementan perfectamente, vale resaltar la amplitud de aspectos que forman parte del enorme potencial que define a la inteligencia humana y que le permite al hombre abordar su mundo desde el desarrollo de innumerables habilidades . Esto nos permite confirmar lo importante que puede ser tener un coeficiente intelectual y cómo podemos desarrollarlo positivamente hacia el logro de nuestras metas, si consideramos que éste se aprovechará de un conjunto de habilidades y competencias pertenecientes a las aptitudes emocionales que lo llevarán hacia el éxito y por supuesto a enfrentar cualquier tipo de obstáculos que se oponga al mismo.

Indudablemente sé que ustedes conocen a personas con un enorme potencial, muy inteligente decimos, sacaba puro 20 en las materias, pero que hoy por hoy están sumados a comportamientos, bien sea el consumo de alcohol, drogas u otra forma de vida autodestructivas. 

Citando a Daniel Goleman entorno a lo anterior “la inteligencia académica no ofrece prácticamente ninguna preparación para los trastornos o las oportunidades que acarrea  la vida. Un CI elevado no es garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad en la vida. La Inteligencia Emocional, como conjunto de rasgos tienen una enorme importancia para nuestro destino personal. La aptitud emocional es una meta-habilidad y determina lo bien que podemos utilizar cualquier otro talento, incluido el Intelecto Puro”.

El Psicólogo Howar Gardner de la Facultad  de ciencias de la Educación de Harvard Tras los resultados del Proyecto Spectrum realizados en aulas de preescolar concluyó “Ha llegado el momento  de ampliar la noción que tenemos del espectro de talentos. La contribución más importante que puede hacer la educación al desarrollo del niño es ayudarlo a acceder a un campo en el que sus talentos se desarrollen más plenamente, donde se sienta satisfecho y capaz. Deberíamos perder menos tiempo clasificando a los chicos en categorías y más tiempo ayudándondolos a reconocer sus aptitudes y dones naturales y a cultivarlos. Hay centenares de maneras de tener éxito, y muchísimas habilidades diferentes que nos ayudarán a alcanzarlo”.

Este mismo autor publicó en 1983 el libro” Frames of Mind”  y en el mismo planteaba “que no existía una única y monolítica clase de inteligencia, fundamental para el éxito en la vida, sino un amplio especto de inteligencias con siete variedades claves” .  Aunque este mismo autor luego reconoce que considerar sólo siete variedades es arbitrario y estaríamos negando la”existencia mágica de la multiplicidad de talentos humanos”.

Gracias al pensamiento de Gardner y a través de la evolución en el tiempo de este concepto de la multiplicidad de la inteligencia llega el concepto de inteligencia intrapersonal  que incluye las “capacidades para discernir y responder adecuadamente al humor, el temperamento, las motivaciones y deseos de los demás. En la inteligencia intrapersonal, la clave para el autoconocimiento, incluyó el acceso a los propios sentimientos y la capacidad de distinguirlos y recurrir a ellos para guiar la conducta”.  En otras palabras la inteligencia intrapersonal nos lleva a considerar la importancia y el papel que juegan  los sentimientos y  las emociones en todo lo que hacemos y cómo estas pueden usarse a nuestro favor para el mejoramiento en la calidad de nuestras vidas, manejando entonces la idea de ser emocionalmente inteligentes.

Intentando responder a la interrogante acerca del para qué sirven las emociones encontramos los aportes efectuados por los sociobiólogos que “señalan el predominio del corazón sobre la cabeza en momentos cruciales .  Nuestras emociones, nos guían cuando se trata de enfrentar momentos difíciles y tareas demasiado importantes para dejarlas sólo en manos del intelecto: los peligros, las pérdidas dolorosas, la persistencia hacia una meta a pesar de los fracasos, los vínculos con un compañero, la formación de una familia.  Cada emoción ofrece una disposición definida a actuar; cada una nos señala una dirección que ha funcionado bien  para ocuparse de los desafíos repetidos de la vida humana. Una visión de la naturaleza humana que pasa por alto el poder de las emociones es lamentablemente miope”( Goleman,1996).

Desde esta perspectiva  conviene entonces definir  lo que se ha llamado inteligencia emocional, cuyo nombre “fue utilizado por primera vez por los psicólogos Peter Salovey de la Universidad de Harvard y John Mayer de la Universidad de New Hampshire, quienes la definieron como “un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y emociones propios así como los de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones.

Se lo empleó para describir las cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito. Estas pueden incluir:

  • La empatía.

  • La Expresión y comprensión de los sentimientos.

  • El control de nuestro genio.

  • La Independencia.

  • La capacidad de adaptación.

  • La Simpatía.

  • La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal.

  • La Persistencia.

  • La cordialidad .

  • La amabilidad.

  • El respeto. (shapiro, 1998).

Como podrán apreciar esta definición y la descripción de las cualidades emocionales guardan una estrecha relación a las presentadas por los niños que desarrollaron habilidades para resistir y enfrentar positivamente su entorno. Lo más interesante de la definición y de estas cualidades emocionales es que las podemos enseñar a los niños(as) y esto les permitirá no sólo  aprovechar su propio potencial intelectual sino que además los prepara para elegir estilos de vida saludables alejándolos incluso  del abuso de las  drogas.

Un autor llamado Ball en 1953 y citado por el médico Psiquiatra Pedro Alcalá Afanador en su ponencia acerca de las teorías que explican el consumo de drogas(1998), sostiene que “a la dependencia a las drogas se entra por la puerta del dolor, por la del placer o por la de la tristeza”.  Otro Autor, A. Porot  distinguían  en el plano de las motivaciones tres tipos de dependencias químicas que de alguna manera intenta explicar por qué la gente consume y aunque distingue tres razones, deseo resaltar en cada una de ellas lo importante para el ser humano de alejarse del dolor y de sentirse bien y como se ratifica  que “los sujetos se drogan, ya para olvidar su pena, ya para doparse, ya para buscar sensaciones nuevas. Esto es el reflejo  de una personalidad frágil” , una personalidad que no logró desarrollar diría yo, las cualidades emocionales necesarias antes descritas.

Ciertamente encontramos en cada historia de vida a personas que salieron de familias y comunidades con ambientes favorables para el consumo, sin embargo notamos que no todos se hicieron consumidores, incluso conozco personas que en alguna oportunidad usaron drogas en algún momento, sin embargo no terminaron en la adicción.

Intentando encontrar respuestas, Daniel Goleman nos narra lo siguiente” una teoría científica en boga afirma que aquellos que adquieren el hábito, volviéndose dependientes del alcohol o de las drogas, usan esas sustancias como una especie de medicina que resuelve los problemas, una manera de calmar sus sentimientos de ansiedad, enfado o depresión”.  De esta forma, de un seguimiento efectuado a lo largo de dos años entre alumnos de séptimo y octavo grado surge que fueron los que demostraban tener más elevados índices de disturbios emocionales quienes, consecuentemente más tarde tuvieron también los índices más altos de abusos de sustancias tóxicas. Ralph Tarter, psicólogo del Western Psychiatri Institute and clinic de Pittsburg lo expresa de esta manera” muchos drogadictos recuperados me han confiado: Cuando probé mi primera droga, me sentí normal por primera vez . Los estabiliza Psicológicamente, al menos en el corto plazo.  En esto consiste, naturalmente, el pacto con el diablo de la adicción: un sentimiento de bienestar en el corto tiempo a cambio de la destrucción constante del resto de la vida”.

Lo anterior confirma la gran importancia de las emociones o del desarrollo de las aptitudes emocionales de las que se han valido muchas personas no sólo para enfrentarse a las vicisitudes sino para responder eficazmente y salir airosos de las mismas.

Claro está, que cuando esta aptitud emocional no son desarrolladas a través de la educación y no constituyen componente clave para el trabajo de la prevención comenzamos a palpar desde la misma realidad los efectos y consecuencias de los distintos actos que involucran y cobra la vida de muchas personas. Debe llamarnos la atención cómo las riñas entre pandillas, la violencia generalizada en todos los rincones de nuestras ciudades el inicio del  consumo de drogas cada vez en  edades más tempranas y los suicidios en niños y adolescentes están impregnados de un contenido emocional que se convierte en una especie de avalancha que arrasa incontrolablemente hacia la destrucción de la vida misma.

Hoy por hoy es necesario, es urgente prevenir desde la educación de las aptitudes emocionales. 

 

Alejandro Rodríguez. Licenciado en Educación. Mención Orientación. Egresada de la Universidad de Carabobo.
Gerente Nacional de Prevención Educativa y Comunitaria de Hogares CREA de Venezuela.
Ponencia dictada en el Décimo Aniversario de CEPRODUC, Julio 2002.

Artículo tomado de la Revista CREA Nº 20.

SubMenu

Inicio de Página