El Área de Tratamiento atiende a personas de uno u otro sexo, adictas a drogas o alcohol, que en forma voluntaria acuden a la institución, donde son recibidas por equipos multidisciplinarios conformados por reeducados del programas, debidamente entrenados, y profesionales de diversas áreas: psiquiatras, psicólogos, médicos, odontólogos, trabajadores sociales, psicopedagogos, educadores, abogados, etc.

La Organización Mundial de la Salud establece que el asesoramiento entre compañeros es una expresión amplia que no tiene una definición técnica ni programática, pero generalmente se refiere al asesoramiento que prestan, bajo supervisión profesional, los adictos recuperados a individuos dependientes.

Sostenemos que el adicto, en la mayoría de los casos, no es un enfermo mental que debe ser objeto de tratamiento médico – psiquiátrico. Creemos que el adicto es un enfermo de la personalidad, sujeto de reeducación integral, bajo un esquema pedagógico inspirado en Erik Erikson, en el cual el entorno familiar y educativo juegan un papel preponderante en la reestructuración de la personalidad y en el reordenamiento de los valores morales, para lograr así su reinserción familiar, laboral y social.

Módelo de Tratamiento de Hogares CREA

El Modelo que CREA ha elegido para abordar el problema de la dependencia  es el Bio-Psico-Social y Espititual.

Por factor Biológico se entiende la estructura fisiológica del cuerpo humano: cerebro, nervios, glándulas, órganos vitales, órganos de los sentidos, etc...

Pertenecen al factor Psicológico las manifestaciones del pensamiento lógico, de los sentimientos, de la voluntad, de la libertad, etc...

El factor Social emana de la necesidad del ser humano de interrelacionarse, de comunicarse directa o indirectamente con sus semejantes.

Además, lo social determina y modifica el nivel psicológico y éste, por necesidad, puede influir sobre lo biológico. En sentido inverso, lo biológico actúa obviamente sobre lo psicológico y por último, sobre la proyección social del hombre.  

Basándose en este último y considerando que la droga es una sociopatía, Hogares CREA de Venezuela involucra a toda la sociedad en todas sus líneas estratégicas para atacar el problema con el objetivo de:  

  • Lograr que la comunidad acepte al adicto como una persona inmadura, que no ha podido adaptarse a las normas de la sociedad, pero que al reeducarse de una manera integral, logrará desarrollar principios y valores familiares, sociales, ciudadanos, religiosos, éticos y morales, e interiorizarlos para que sean pilares fundamentales de su conducta.

  • Concientizar a la comunidad para que acepte el problema y ayude a resolverlo, ya que este es un mal que se desprende de las familias y de la misma comunidad.

  • Hacer tomar conciencia a la comunidad para que se reconozca que si hay delincuencia juvenil y también hay delincuencia en adultos y que en la mayoría de los casos, la primera es consecuencia de la segunda.

  • Facilitar la apertura de Hogares CREA en toda comunidad que este dispuesta, preparada y organizada para asumir esta responsabilidad y su autofuncionamiento, proporcionando además la planta física adecuada y convenientemente equipada para el funcionamiento del Hogar.

Objetivos del Tratamiento.

En concordancia con el modelo Bio-Psico-Social, los objetivos del tratamiento de Hogares CREA de Venezuela se dirigen tanto hacia el individuo como hacia su familia y a la sociedad, y son:

  • Facilitar a toda persona adicta que libremente lo solicite, las herramientas terapéuticas que necesita para  ser protagonista de su propia transformación, en un régimen de tratamiento interno e intensivo, hasta lograr el crecimiento integral de su propia personalidad

  • Ayudar al residente de nuestros hogares a cambiar actitudes, modificar patrones de conductas inadecuados, reestructurar su carácter y madurar como sujeto independiente con criterio propio y con autonomía.

  • Promover dentro del Hogar un ambiente de orden, disciplina y respeto, donde se establezcan relaciones humanas conciliadoras, basadas en la confianza, el afecto y la sinceridad, que faciliten la transformación de valores positivos.

  • Involucrar a la familia en el tratamiento, promoviendo el cambio integral en todos sus miembros.

  • Formar ciudadanos responsables y útiles para sí mismos, para la familia y para la patria, erradicando de nuestras residencias, en forma definitiva, su dependencia de las drogas.

  • Que la persona que egrese del tratamiento interno se sienta llamado a formar un hogar estable, armónico, atendido, reencontrando el rol del hombre o mujer, del padre o la madre responsable.

Tipos de Tratamientos.

Previo a comenzarse un determinado tratamiento, sobre una persona que requiera ayuda para combatir el flagelo de las drogas, se deben cumplir varias etapas para determinar cuál es el tipo de tratamiento más adecuado a las necesidades del paciente. Esto se logra a través de una fase de estudio llamada Inducción al Tratamiento, la cual comienza en las Oficinas de Inducción y Orientación, donde el adicto prepara su ingreso al Hogar, al tiempo que se examina su entorno Biopsicosocial que dará el primer marco de referencia para el proceso a seguir con el fin de lograr reconstruir su personalidad.

El primer paso de la Inducción es acoger al adicto activo y a su familia, para motivarlos a ingresar al programa de tratamiento, esto no puede lograrse si no se le infunde un mínimo de confianza en su propia capacidad para superar la adicción.

El adicto empieza a adquirir conocimientos sobre el tratamiento, su participación y la de sus familiares en el programa, y las normas que rigen en el Hogar. Se inicia su educación general sobre los rasgos del carácter, los rasgos temperamentales, las aptitudes, las terapias y lo que puede esperar de ellas.

En la Inducción se hace énfasis en el principio existencial básico de que cada persona es responsable de su vida y que solo él puede asumir la responsabilidad de rehacerla y se involucra gradualmente al residente en diversas actividades del Hogar.

Esta fase de Inducción dura aproximadamente un 2 semanas y comprende la evaluación psicosocial del adicto, un proceso opcional de desintoxicación en la clínica de la sede central, un proceso de sensibilización a través de seminarios y diario vivir con personas que lo orientan en esta etapa de compenetración con la institución. Adicionalmente, el aspirante cumple con un periodo de adaptación dentro de una Comunidad Terapéutica, el cual dura 10 días.

Dependiendo de los resultados del estudio que se le hace al adicto, se establece cuál de estos dos tipos será el tratamiento a seguir:

Tratamiento Interno.

Es el tipo de tratamiento que se desarrolla en las comunidades terapéuticas. Tiene una duración mínima de 15 meses y es el proceso que continua después de la inducción.

Consta de varias etapas y esta dirigido a desarrollar aquellas áreas deficientes de la personalidad del adicto y lograr su autonomía emocional y madurez. 

Durante el tratamiento, el residente es apoyado por terapeutas y psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales que le facilitan su proceso de crecimiento. El residente lleva una agenda diaria de actividades que cumplen un fin terapéutico y reciben las distintas terapias. Sus actividades son guiadas, observadas y controladas por egresados del programa y por los especialistas, que mediante el Feedback le estimulan la toma de conciencia e influyen en la mejora de su comportamiento. 

El tratamiento se rige por normativas que facilitan el aprendizaje de auto-control emocional. La enseñanza a base del tratamiento son los valores y la madurez emocional que le garanticen una convivencia sana dentro de la familia y la sociedad.

Tratamiento Ambulatorio.

Se desarrolla en el Centro de Inducción y es externo, a tiempo parcial, con una duración mínima de 18 meses.

Es el tipo de tratamiento adecuado para aquellas personas que consumen drogas con un patrón no compulsivo y que poseen un perfil cognitivo, emocional y social no tan deteriorado que le permite funcionar medianamente dentro de la sociedad estudiando y/o trabajando.

La edad mínima requerida son 18 años. El proceso del tratamiento ambulatorio es semejante al interno, pero no se da en una comunidad terapéutica, ni mantiene un diario vivir, sin embargo la filosofía, los procedimientos terapéuticos, las técnicas y terapias son las mismas. Son asistidas igualmente por profesionales y terapeutas y se motiva a ala familia a participar en el mismo.

El tratamiento ambulatorio que funciona actualmente esta ubicado en el Centro de Inducción Valencia y se proyecta a mediano plazo abrir este tipo de tratamiento en otros Centros de Inducción.

Fases del Tratamiento.

El proceso de tratamiento consta de cuatro fases:  

Fase Inicial, Conocimiento Interno.

El objetivo básico del tratamiento durante esta primera fase es el descubrimiento de si mismo,  trabajando los rasgos de confianza y autonomía. Durante esta fase, haciendo uso de las herramientas terapéuticas ofrecidas, el residente va descubriendo e identificando las deficiencias de su personalidad que lo llevaron a la conducta adictiva, con lo cual está en capacidad de romperla, derribando las defensas inapropiadas, venciendo las dificultades y contratiempos que se le presentan, para tener una base firme donde asentar la nueva personalidad que se formará en la segunda fase del tratamiento.

El Tiempo de duración mínima de esta fase es de 6 meses.

Fase Intermedia, Dominio e Independencia.

La Clave del tratamiento está en esta segunda fase; si no se derrumba por completo la estructura de personalidad adictiva, no será posible la reconstrucción del hombre nuevo. El Objetivo de esta segunda fase es lograr el dominio de las emociones, enfatizando la identidad integral, asertividad, laboriosidad y empatía.

Esta fase va desde el 4to. grado al 6to. grado, Es la fase de "La Adolescencia", de la transición entre la niñez (fase inicial) y la adultez (fase avanzada). El residente va sufriendo cambios más profundos en su personalidad, producto del trabajo de sus conflictos internos no resueltos y ha incorporado nuevos modelos, desarrollando nuevas habilidades y cerrando procesos emocionales que le permitirán una mayor estabilidad y una mayor madurez en su interacción con él mismo, con las otras personas y el contexto.

El Tiempo de duración mínimo para esta fase es de 3 meses y medio.

Fase Avanzada, Interdependencia.

En esta fase se trabaja el compromiso, la generatividad, la trascendencia y toma de decisiones

A los residentes en esta fase se les llama Residentes Guias. El residente guia debe desarrollar en esta etapa un profundo sentido de responsabilidad y de convicción personal. El residente guía  no trabaja en el Hogar por miedo, por intereses secundarios o por manipulaciones interesadas, trabaja “Libre”, responsable e intensamente en su crecimiento personal sencillamente porque está plenamente convencido de que esta es la única manera de reeducarse definitivamente y vacunarse contra las posibles recaídas. Solo desde este ángulo el residente guía puede cumplir el otro objetivo propio de esta etapa, la de ayudar a sus compañeros en el dolor, para que superen también ellos su problema de adicción. Esta ayuda se realiza en dos sentidos:  

  • En sentido Horizontal: Dirigida a todos los residentes guias (desde el septimo al noveno grado) que forman el equipo terapéutico, desde el subdirector hasta el último guía recién ascendido a la fase.  
    La misión específica de la fase avanzada, incluso del subdirector, es ayudarse mutuamente a mantenerse estables en el crecimiento que han logrado, dignos del puesto que ocupan en el Hogar y de la responsabilidad específica que le ha sido confiada dentro de la comunidad terápeutica. 
    En sentido Vertical: Es la ayuda que el residente guía está en la obligación de dispensar a los residentes que están en la fase inicial y en la fase intermedia. 
    La ayuda, el cuidado por los residentes de etapas inferiores debe darse especialmente a base de buen ejemplo, del consejo oportuno y de la posición clara de que lo que se predica con palabra y lo que se exige dentro del tratamiento, primero debe ser puesto en práctica, bajo un ambiente de respeto, afectividad, normas, disciplina y con un fortalecimiento constante del sentido del tratamiento.

El Tiempo de duración mínimo para esta fase es de 6 meses y medio.

Fase de Reinserción Social.

La reinserción social es un período de seguimiento que dura dos (2) años. Al término de cada año, tras evaluar su desempeño en la sociedad, se le otorga al reeducado su correspondiente certificado, hasta llegar a la tercera carta de reeducación. En esta fase, viviendo en la comunidad externa, pone en práctica las herramientas y los conocimientos adquiridos, y prueba el fortalecimiento de su personalidad. Durante esta fase el egresado pone en funcionamiento los planes de corto, medio y largo plazo que ha establecido en su proyecto de vida.

Hay que destacar que el objetivo último ó sentido social del egresado es formar una familia (hogar), con un gran sentido de responsabilidad y entrega.

De esta manera sigue en contacto con la institución, a través de la Oficina de Seguimiento.

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